Tanto la energía que se recibe del sol como la demanda de agua caliente son magnitudes que dependen del tiempo y no siempre los requerimientos de ésta se producirán cuando se dispone de suficiente radiación. Por tanto, si se quiere aprovechar al máximo las horas de sol, será necesario acumular la energía en aquellos momentos de día en que ésto sea posible y utilizarla cuando se produzca la demanda. Lo habitual es almacenar la energía en forma de calor sensible por medio del agua que se pasará a cosumo posteriormente. | ![]() |
La dimensión de los tanques de almacenamiento deberá ser proporcional al consumo estimado y debe cubrir la demanda de agua caliente de uno o dos días. Es importante determinar la relación superficie de captación / volumen de acumulación adecuada para nuestra aplicación ya que grandes superficies de captación con volúmenes relativamente pequeños dan lugar a temperaturas de almacenamiento ( y de trabajo) más altas, reduciendo la eficiencia de los colectores por otro lado. En el acumulador, el agua tiende a estratificarse por temperaturas debido a que la densidad es función de la temperatura, de esta manera, la temperatura en la parte superior del depósito será algo mayor a la de la parte inferior. Es importante potenciar este defecto utilizando depósitos verticales con la altura al menos igual a el doble del diámetro. El agua que pasa por los colectores se toma de la parte inferior del depòsito (zona fría) y retorna a la parte superior (zona caliente) por lo que el rendimiento de la instalación se verá favorecido al trabajar a temperaturas lo más bajas posibles. El agua para consumo se toma también de la zona superior del depósito. | |



